Donald Byrd (Donaldson Toussaint L'Ouverture II), trompetista nacido el 9 de diciembre de 1932 en Detroit que comenzó su exitosa carrera junto a Jackie McLean y perteneció al conocido grupo "The Jazz Messengers" entrando en sustición de Kenny Dorham, su primer gran éxito y su álbum más conocido: "Black Byrd".
Un lugar en el mundo, unas escaleras y un segundo que lo cambia todo....
Es curioso ver como el tiempo lo cambia todo, un día de repente te pones a releer tus escritos, mails y recuerdos y vuelves a adentrarte en lejanas sensaciones e incluso crees sentir por un momento lo que sentías entonces, que maravillosos los recuerdos y que dolor el perderlos, en un momento dado caí en la cuenta de que faltaban parte de ellos, de los que iban destinados a mí y no paro de reprocharme a mi misma el porqué dejé que se esfumaran, no lo acabo de entender, supongo que cuando pasas página solo intentas librarte de lo que te une a la página anterior. Siempre hay un momento en la vida, en el que crees que lo podrías haber hecho mejor que perdiste algo por dejadez, pero queridos compañeros de viaje, lamentarse no sirve de nada ¿no creen?
Gracias Joss por tu guiño, gracias a él hoy estoy escribiendo otra vez....
Hace mucho tiempo de la última entrada, no se ni que fecha, en todo este tiempo ha habido momentos en los que he pensado incluso en cerrar el blog, porque ya nadie se acordaba de el, ni vosotros ni yo... Como veis al final no lo hice y aunque falta de inspiración y de ganas decidí mantenerlo, debía llegar el día en el que finalmente me apeteciera ponerme a golpear con mis dedos suavemente el teclado para escribir algo en el, y hoy es ese día.....
Mi musa de hoy es esta canción, aunque en realidad iba a poner otra pero no encuentro el vídeo (parece ser que el tipo de música que me gusta no es muy popular), en fin el que la sustituirá es digno sustituto, ahí va:
Me sorprende su angustiada figura cuando abro el libro por las primeras páginas, lo angustioso de sus palabras, me encuentro con la figura de Alejandra Pizarnik, aquella dama argentina, bohemia, creativa que buscaba incansable los porqués, que arrastró su alma hasta la prematura muerte, ella y no otra fue Alejandra Pizarnik, una de tantos genios que decidieron abandonarnos y privarnos así de su persona y de su obra. Pizarnik nació en Buenos Aires el 29 de abril de 1936 y murió allí un 25 de septiembre de 1972, poetisa surrealista, en su vida tuvo el placer de codearse con otros genios, vivio en Paris, en Nueva York para finalmente volver a su tierra en la que años después se vería recluida en un hospital psiquiátrico a causa de sus depresiones e intentos de suicidio, finalmente consiguió quitarse la vida en el año 1972. Leyendo su obra se deja ver en cada suspiro, la muerte, la soledad, la noche, la búsqueda continua, su obra obviamente bebe de sus vivencias, asi pues, podemos leer en sus diarios frases como: "he descubierto que cuando no estoy angustiada, no soy" o "Aún no rechazo íntegramente el mundo. Aún me aferro a los engaños gestadores de ilusiones fantásticas. Aún sopla en mí la optimista esperanza de hallar el puente transitable entre los límites y el infinito. Aún no tengo conciencia de la total impotencia del hombre". Día tras día fue creciendo esta sensación de desarraigo, de incompresión, de no adaptación al mundo y Alejandra decidió rechazar el mundo y no esperar más.
Empecé a leer Alicia en el país de las maravillas, como niña con zapatos nuevos, con la ilusión de encontrarme con un clásico, con una gran obra de la literatura, con la certeza del que sabe a lo que va, yo lo sabía, y no , no me defraudó. ¿A quien no le gustaría despertarse un día y estar en un país en el que hasta la más descabellada de las ideas tiene cabida?, allí quiero estar yo. Ya que tengo que vivir en un mundo de "cuerdos" (que yo no lo diría tanto) pues prefiero vivir en el de Alicia y merendar todos los días con el sombrerero loco y la liebre de marzo y encontrarme cuando menos me lo espero con el gato de Cheshire y su gran sonrisa, si si señores míos, esto era lo que esperaba encontrarme y esto es lo que me encontré. Gracias señor Carroll.
Cabaret artistique "L'Enfer", 53 boulevard de Clichy, 1911
Me gusta la fotografía, me gusta la visión que cada fotógrafo con su cámara obtiene del mundo, una visión, detalles, momentos que significaron algo para el fotógrafo que decidió que aquello tenía que quedar grabado y que significan algo para cada una de las persona que posteriormente se han cruzado con aquella fotografía. Dicen que las fotos son recuerdos, de amores, de amigos, de familia, de viajes...y un largo etcétera, lo son, recuerdos y sentimientos, malos y buenos, o quizás ni tan siquiera sean necesarios los sentimientos de por medio, aun así la fotografía puede darnos una visión renovada y diferente, en ocasiones también bella de un objeto, de un lugar, de un detalle con el cual nos cruzamos y pasa inadvertido, ahí está la magia de la fotografía, del arte de fotografiar.
Eugène Atget hizo lo indicado con Paris, nos dejó un legado de maravillosas fotografías de la vida cotidiana de esta ciudad, mostrándonos la realidad de Paris, la visión de un fotógrafo y de una época. Si os gusta la fotografía os recomiendo encarecidamente que indaguéis en su obra que estoy segura que os encantará. La editorial Taschen recopila esta gran obra fotográfica en libro titulado: Paris, Eugène Atget 1857-1927
Un día hace aproximadamente un mes, amanecí en Granada, inexplicablemente el café matutino estaba mucho más apetitoso de lo normal, también mi humor era mejor para la gente que me rodeaba, el bullicio de la ciudad no me molestaba, me llenaba de vida, me hacía sentir inmensamente feliz.
Cuando hace años tuve mi primer contacto con esta ciudad la experiencia fue inmejorable, pero obviamente no se vive ni se disfruta igual un lugar cuando se visita de pequeña que cuando se visita con unos años más y con un conocimiento adquirido, en mi caso este segundo contacto acabó de corroborar mi idea de que Granada es una ciudad maravillosa. El arte invade la ciudad, la mezcla de culturas se huele en el aire, el espíritu andaluz te embriaga nada más llegar...me sorprendió gratamente la belleza de cada rincón, de cada tiendecita por la que paseas en el Albaicín, lleno de tiendas árabes, de pequeñas y transitadas teterías, incluso de una pequeña y acogedora tiendecita en la que vendían los típicos dulces árabes (que por cierto están riquísimos) y en la que el dueño estaba escuchando el último disco de Diana Krall y manteniendo una conversación realmente interesante con un músico ambulante amigo suyo sobre los derroteros del mundo del jazz, que subidón! He tapeado como una loca con gente con la que merece la pena ser feliz tapeando en un bar granadino y en cualquier bar de este planeta, y he de deciros que en Granada se tapea de maravilla, rico y barato, así que ya sabéis... ¿Se nota que me ha gustado verdad? Os recomiendo encarecidamente su visita y sobretodo os recomiendo que vivais con los cinco sentidos cada lugar que visiteis, que disfruteis de sus gentes, de sus tradiciones, que paseeís una y otra vez sus calles, observeis su arquitectura, su arte, su entorno...y os aseguro que si la ciudad o el lugar lo merecen quedareis prendados al instante.
Un día hace aproximadamente menos de un mes, amanecí en mi casa, era lunes y atrás quedaba lo que parecía había sido un sueño entre árabe y andaluz, el café estaba más amargo de lo habitual y mi humor no aceptaba demasiadas bromas, era lunes y la tan aborrecida rutina me estaba esperando detrás de la puerta de mi habitación, impaciente por volver a dominar mi vida, no se daba cuenta, de que no me importaba, de que lo vivido aunque quede atrás siempre viaja y queda dentro de ti.